Cada uno a lo suyo
Si tienes un taller mecánico, sabes de mecánica, de reparar vehículos y de tratar con tus clientes. Pero no tienes por qué saber hacer una nómina, qué contrato de trabajo te conviene, cómo se da de baja un vehículo en la DGT o qué responder a una carta del Ayuntamiento o de Hacienda que te pide documentación.
Cada profesional tiene su especialidad, y lo lógico es dejar las cuestiones legales en manos de quien conoce la materia. Mi trabajo es acompañarte desde la puesta en marcha del negocio hasta los asuntos del día a día, con trato personal y plena disponibilidad.
En qué se diferencia de una gestoría
Una gestoría o asesoría fiscal y laboral suele encargarse de la contabilidad, los impuestos y las nóminas. Es un servicio necesario, pero cuando surge un problema legal (un contrato, un cliente que no paga, un despido, una sanción) normalmente te remite a un abogado y empiezas de cero.
En mi asesoría integral la parte jurídica va dentro. Por un precio muy similar al de una asesoría fiscal y laboral, tienes además respuesta rápida a cualquier consulta legal, e incluyo en la cuota la reclamación y gestión de impagos. Ese es mi valor añadido: un abogado que ya conoce tu empresa cuando aparece el problema y que, muchas veces, consigue que no llegue a aparecer.
Plazos que un negocio no puede dejar pasar
Muchos problemas no nacen de una mala decisión, sino de un plazo que se pasó sin que nadie se diera cuenta. Algunos ejemplos:
- Notificaciones electrónicas. Las sociedades están obligadas a relacionarse con la Administración por medios electrónicos (artículo 14.2 de la Ley 39/2015). Si no abres una notificación en diez días naturales, se entiende rechazada y el procedimiento sigue adelante sin ti.
- Recursos contra sanciones y liquidaciones. Los plazos para recurrir son cortos, en muchos casos de un mes. Si se pasan, la resolución queda firme aunque fuera injusta.
- Despidos. El trabajador tiene un plazo breve para impugnarlo, pero tú necesitas que la carta y el procedimiento sean correctos desde el principio. Un despido mal hecho puede acabar declarado improcedente, con la indemnización o la readmisión que eso conlleva.
- Facturas impagadas. Cuanto antes se reclama, más fácil es cobrar. Una deuda que se deja dormir puede acabar prescrita o en manos de un deudor que ya no tiene bienes.
Cómo funciona la cuota
Trabajo con un precio cerrado mensual, pactado en función de las necesidades reales de cada cliente: ni te falta ni te sobra nada. Antes de empezar te entrego por escrito qué incluye y qué queda fuera, para que no haya sorpresas. Si un asunto acaba en el juzgado, te explico de antemano cómo se factura y qué costes externos puede haber, como los del procurador.
Si tu caso es puntual y no necesitas un acompañamiento continuo, puedes empezar por una consulta online por escrito. Y si lo que te preocupa es una deuda concreta, te explico cómo trabajo las reclamaciones de deuda.







